Las palabras matan

Por Clr. Sandra Hamú del Equipo de Encontrar: Educación Emocional 

Diagnósticos, frases hechas, palabras en una discusión, un tono elevado, un silencio, una forma despectiva… pueden ser un puñal.

Muchas veces  en la vida recibimos una trompada dada con una palabra, tan fuerte y dolorosa para nuestra alma que desencadenan una serie de consecuencias en efecto dominó.

A veces un técnico con “la mejor onda” nos tira un… “para mí esto es un tumor…”, chau!!! Mil pensamientos, emociones, ideas en centésima de segundos nos acercan a la sensación de morir…miedo, dudas, frustraciones, culpas…lejos de preguntarnos qué quiere decir ¿tumor?

palabras

Quiere decir todo lo que impacta en mí sin capacidad de razonar. Las emociones ocupan el cerebro manejándonos a su antojo sin posibilidad de la fría cordura necesaria del momento.

Otra vez, en una tonta discusión alguien simplemente dice… “vos siempre igual…” ¿igual a qué? ¿Igual que qué? Y otra vez nos sentimos disminuidos a punto cero, sintiéndonos empequeñecidos, vulnerables.

Un tachón en un trabajo hecho con mucho esmero,  o un llamado que nunca llega…porque el silencio tiene lo suyo…un millón de preguntas sin respuestas… una verdad oculta.

Todo lo que hacemos o decimos tiene consecuencias… a veces difíciles de medir, pero siempre hay otro afectado. Es verdad que no se puede medir cada cosa que uno dice o hace, pero es tan cierto como que siempre hay alguien transformado por esto, para bien o para mal.  Solamente está la posibilidad de hacerlo consciente. De tener claridad que lo que se desata puede ser para otro el principio de un mundo entero. Somos responsables de lo que decimos, hacemos y el cómo. Pero no tenemos Culpa de las emociones que se generan en los otros. Podemos replantearnos qué y cómo y frente a quién, pero es difícil controlar todo.

Las palabras tienen impacto en nuestras emociones

Las palabras tienen impacto en nuestras emociones

Las emociones se reconocen, se educan, se entrenan. No es cuestión de convertirnos en cacerolas de teflón y que todos nos resbale. Es empezar a separar lo mío y lo del otro. En general la gente no hace o dice para lastimar, simplemente no mide. Y el que escucha hace lo que puede, más si se desconoce a sí mismo, y no tiene un medio que le permita hacer una pausa para mirarse y reconocerse.

La educación emocional tiene como objetivo principal exactamente que las emociones no nos ataquen, que sean nuestros aliados y  el conocimiento de nuestro propio ser. Y de esto modo cuando el “peligro de un ataque se acerque” tengamos herramientas internas basadas en nuestra inteligencia emocional para salir lo más airosos posibles. 

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